25 mayo 2007

soledad



Si seguimos comprando rosas se nos acabaran las semillas, si seguimos pelando las espinas nos olvidaremos de vivir y el agua de los floreros que sostienen flores marchitas suele apestar con el tiempo. Mejor habrá que humedecer la tierra con saliva y dejar un poco de sangre y esperma como abono y esperar...esperar, haber que crece.
Yo por lo mientras sólo voy cargando la maceta vacía, prefiero no echar tierra en ella y mejor hacer una cama con jacarandas caídas, prefiero tragarme toda mi saliva por si algún día me faltan reservas acuosas que tenga que llorar y una alberca de sangre sin fecundar.
Así soy, una casa campirana en medio de la montaña, donde nadie se atreve a trepar.

10 comentarios:

Moises Aburto Torres dijo...

pieras lo mucho que me gustan las casas de campo oh si que tranquilidad ¿realmente eres así? de esas casas que sus puertas son como brazos y que al cerrarse se descansa?

Anónimo dijo...

Me agrada eso de la trilogía saliva, sangre y esperma. Muy provocador, y más si se toma en cuenta las casas de campo. Soledad rica al gusto, eso me gusta.

Borrego dijo...

Bien dicho mi amiga.

Hôichi dijo...

Así me gusta, jejeeee

besotes niña

mundaca dijo...

honestamente y sin afan de adulamiento, este es de esa clase de poemas que revelan una naturaleza femenina que yo llamo itinerante, un texto de los que me hubiera dado ganas haber escrito, por que uno quiere leer precisamente eso que le gustarìa escribir.

::†×¡ßaLßa †:: dijo...

agusto, agusto!

Luna pluvial dijo...

nadie. ¿Nadie? Y usted misma, dígame, sabe dónde está su techo? Lo ha visto alguna vez vacío de gotas de lluvia, de enredaderas, de insectos vagabundos? O es que aún no ha visto su techo y sus paredes, que múltiples son y no sólo cuatro? Cuidado con los ojos que a veces son ventanas con persianas, cuidado con las macetas vacías que al caer se rompen con más estruendo que una con algun contenido...¿y el aire?
Que tenga buena noche sobre aquella cama de flores de jacaranda, pues esto tampoco permanece,sólo es en la época destinada a su púrpura florecer.

Shadow Walker dijo...

Una casa campirana es acogedora, asi esperemos que estes abierta a recibir a algun viajero que necesite de tu cobijo.

Liliana dijo...

Me sonó a algo que me dijeron una vez, que soy seca como una piedra asoleada.

Tú hablas de fluidos que mojan, nutren, lubrican y fecundan.
De todo eso tengo yo, pero por el momento están guardados.

La maldita dijo...

No sé por qué me puse como Liliana, sí lo soy pero no lo quería usar, al menos no por hoy.

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