28 febrero 2007

Ternura sanguinaria


Quisiera despellejarte poco a poco, tira por tira, como los pétalos de una margarita en el juego amoroso infantil del “me quiere, no me quiere”y, terminar con el mismo final, un tallo verde que va a morir, quisiera verte bañado en tu sangre cuando sin piel te encuentres ante mi desnudo.
Quisiera despedazarte y dividirte en mil pedazos para sembrar mi odio, así como cuando niña me enseñaron a soplarle al diente de león y esparcirlo por el campo esperando algún retoño, esperando sonreír al ver tu cuerpo inundando mi cuarto.
Quisiera verte florecer de la forma más bella, para después contemplar como te marchitas con el potente sol y la humedad mísera, verte agachar la cabeza poco a poco, como el girasol cuando el sol se oculta agacha los pétalos y simulan su tristeza.
Quisiera, quisiera... verte morir lento, triturarte como un mosquito atrapado en una planta carnívora, absorberte lentamente mientras estás atrapado sin poder separarte de mi miel que te mantiene pegado a mis tentáculos, alimentarme de tu ser succionando hasta dejarte inconsciente, cuando lentamente me muevo para envolverte.
Te quiero, te amo; soñarte en una belleza sumida en sangre con papel celofán rojo y abrazarte sosteniendo el puñal mientras cierro los ojos y pienso, que quisiera, que me gustaría morder tu alma y masticar tu esencia.

23 febrero 2007

Definición en colores



El camión te deja muchas cosas buenas, los amigos flashes, con los que coincides en ese espacio de tiempo de trayecto a la casa. tengo muchos amigos flashes; amigos de tres veces a la semana de hora y media cada una.
Mario es un amigo de lentes rosas, diseñador gráfico, los lentes siempre los tiene arriba de la cabeza al menos que necesite ver la vida un poco rosa cuando se pone muy negra. Me llamó la atención que estaba enojado con el amor rojo, me explicó que el amor no es rojo es color rosa. nos gusta el amor aburrido.
El color rojo es pasión, sexo algo un poco más fuerte; que buscas en una pareja?, el amor rosa, que te comprenda, que se ría contigo, que sea cariños@, ese es el amor rosa, el aburrido, el bonito. el amor debería ser rosa, porque no buscamos tener sexo, buscamos hacer el amor.
mala suerte que es tan difícil encontrar el amor rosa y cuando crees que lo has encontrado te das cuenta que los caminos se separan y la distancia cansa los pasos
habra que buscar unos lentes rosas, para ponernoslos de vez en cuando.

09 febrero 2007

sumergida



La vida se cansa y se desespera, se acaba lentamente cuando empiezas a vivir con los demás y los demás rascan pedacitos y te vas quedando pequeño; es mejor un mundo interno donde nadie te roba pero agarras de los de todos y de nadie, te construyes con los duendes las musas, las hadas y los amigos virtuales que siempre están ahí y los que no son parasitos traicioneros que cruelmente tratan de darte un poco de realidad y sacarte del paraiso en el que te sumerges y nadas con las raices gráficas y fonéticas.
Me gustan los amigos inteligentes, siempre lo he dicho, me aburre la trivialidad y la vacuidad de las palabras; pero sobretodo me gutan los que siempre están ahí, con un mensaje, con un correo o con una llamada frecuente que me hacen sentir, soñar e inclusive sonreír cuando me brotan lágrimas de realidad.
El que guste nadar lo espero en la alberca de mis pasiones y los mundos escondidos de la tinta y el internet.

15 enero 2007

el caldero de la bruja

Conocí a una mujer cuando nací, una mujer color de rosa que se comía la vida en un pastel de tres leches; empalagoso, pero no para ella que lo mordisqueaba en grandes trozos cada que podía, así vivía; disfrutando del sonido del canto de los pajaros, admirarlos sin tocarlos, los dibujaba en las paredes de su casa; le gustaba sentir el suelo verdoso que le hacía cosquillas en la planta de sus pies. Veía a los gatos con ternura y los acariciaba, veía su modo de vivir sin tratar de comprenderlos, simplemente contemplando; cerrar los ojos y sentir la brisa de los rayos del sol sobre su cuerpo, la cálidez de su abrigo como dice ella. Sentirse una flor, un humano es cómo una flor, nace y se marchita cuando no recibe amor, pero rencarna en sus pequeños retoños que florecen y contempla extaciada el crecimiento de la semilla que soltó a caminar.
Después como un girasol crecí, siguiendo al sol en mi camino y con la helada sombra que me hacía fuerte en su rudeza; me esperaba conocer a una nueva mujer, que en un vestido color de rosa comía membrillo podrído a bocanadas, con los dientes podrídos de comer tanto dulce tratando de quitar el sabor amargo de su vida.
Descubrí el vestido rosa lleno de chocolate y con oyos en el alma - morí sin saber cómo regresar a mi mundo- dice - solamente volviendo a morir podré volver a vivir. Dios le dio la grandeza de renacer, pero renació en la muerte, no sabe cómo vivir en el nuevo mundo lleno de trsitezas y meláncolías; dónde las almas en pena sufren en relieves sobre el suelo; con los pies chuecos aunque le lastime, prefiere andar, pues no quiere caminar como los demás; que sin querer pisan una cara, una mano o una pierna que sobresale entre el suelo y la suela del zapato. Camina despacio y con cuidado, entre arañas e insectos indecifrables, perros sarnosos que dejan su pestilencia en su andar. Soporta el peso de una mujer gorda que se le encima y ella respirando con su cuerpo tomá grandes bocanadas de aire para compensar respirar por dos.
Mira a la gente enojada con un parásito espiritual que en dos caras traslucidas se fusionan y se ponen de malas sin saber que es lo que pasa.
Ella lo ve, ve todo lo que los demás no comprendemos y simplemente decímos, "me levanté de malas".
Se priva de los olores sabrozos de un buen sazón o agradables aromas que las personas cargan en su perfume para no quitarles la escencia, se tapa la nariz con sus ropas carcomidas por el tiempo y la limpieza exagerada en el fregadero y te regala todo el dulzor sin quitarte nada.
A todas horas tiene que convivir con estos entes traslucidos que le fastidian la existencia, un mundo del que quisiera despertar, dónde el sexo deja de ser un placer y se convierte en la repulsión más grande que la violación de las ideas. Aún así vive, sin querer arrepentirse de nada, con la mirada minusiosa escarbando los detalles.
Dentro de lo normal sigo ahí, pues no estoy catalogada con una enfermedad; a la incomprensión humana le gusta poner etiquetas para entender las cosas y no temer por lo desconocido. he llegado a la conclusión al observar ciertos rayos de un razonamiento lúcido en un esquema original de la vida y los pasos atestados de almas en pena; que las enfermedades mentales son simples etiquetas que catalogan a personas que ven el mundo en un entorno o en una sintonía diferente; donde no todo lo que no vemos no existe y no todo lo que es diferente es malo. Hay que aprender a vivir donde estámos porque ¿cómo ella que saborea la vida en flores marchitas y olores nauseabundos, sigue viviendo y siempre le brota la sonrisa con una simple visita mía que le regalo sin el menor esfuerzo? Y nosostros lloramos por aquel que nos dejó una herida sin voltear a ver la naturaleza que es tan simple contemplar y nos visita en nuestros pasos, en nuestros oídos y en el sabor de boca agridulce que solemos tragar.
Eso es lo que más le lastima, la incomprensión que le han llamado ezquizofrenia.

19 diciembre 2006

si sólo puedes llorar, ríe.

La mente es cabrona en ocasiones, lo suicidios se dan por que todo alrededor te da la navaja para que la puedas usar y todo en el interior te da la fuerza para que puedas perforar la piel con ella.
Pues así suele suceder, ahí estaba yo, cuando me lastimaba todo y mi cuerpo era tan sensible que sentía cada brisa como puñalada y me lastimaban los labios carnosos y los dientes por igual.
Eran tiempos difíciles dónde la tormenta a mi alrededor cegaba los ojos con la tierra y cada quien en ese torbellino de arena se tallaba los ojos con sus propias manos y se los enjuagaba con su propia saliva.
Por desgracia yo necesitaba de alguien, mis manos estaban ya tan maltratadas que al tallarme los ojos me sangraban y escupía la lengua por alguna gota de saliva. Pero con la ceguedad, nadie podía verme y yo tampoco a ellos, porque mi mente celosa me los había prohibido quintándome los sentidos.
Había raspado mis papilas gustativas, con la sal amarga de la arena; desolló mi tacto con las picaduras del viento, desgarrándolo en tiras; me cegó con el ácido de tristeza que escurría por ellos; me ensordecía con las palabras que salían vomitadas con víboras, arañas y escorpiones; por último el olor a azufre que provenía de mi cuerpo cuando se iba descomponiendo me atrofio la nariz.
Era tan tentador esa vena que palpitaba en mi muñeca, que empujaba la piel como tocando la puerta para poder salir, punzaba y me llamaba, como el corazón delator de edgar.
La saqué despacito, de mi bolsillo brillaba, era lo único que parecía lucir hermoso en esos destellos de su filosa hoja y como llave embonó perfectamente en mi piel, abriendo la puerta de mi vena. La sangre escurría por mi brazo y ese cosquilleo en mi muñeca era tan placentero como observar la naciente del río; veía fluir la sangre en un camino de vida que anunciaba en un desfile la llegada de la muerte.
Las gotas se estrellaban en el suelo y se destruían en otras más pequeñas a su alrededor, mil hijitos que la madre aventaba.
El río desembocaba en el mar que había creado en el suelo, me sumergí porque mis piernas perdían solidez y mi cuerpo comenzaba a ser un hogar demasiado frío para permanecer, me recosté mirando por la ventana las nubes grises que trataban de diluirme.
Mi perro llegó nervioso, chillaba levemente y desesperado lamía las heridas de las muñecas de mi cuerpo, yo observaba cómo dejaba sus pequeñas huellas por todo el apartamento, daba vueltas y regresaba. Mi cuerpo ya estaba demasiado frío para quedarme, el río dejó de fluir, el carnaval de la vida había terminado con la sangre seca en la navaja. Ya no brillaba, lo había opacado la vida, para que la muerte brillara.

27 noviembre 2006

Hoja en blanco

Madres!!. Estoy en una de esas ocasiones en las que me encuentro en blanco, la blancura de este papel me aterra y mis dedos se paralizan al compas del ritmo de las teclas, ese sonido ausente que se repite y se repite; no me es posible tocarlas. Pasa el tiempo, y sigue pasando y la hoja sigue en blanco, llena de- palabrerías confusas, una lingüística basura, una redacción nefasta y la tinta se sigue escurriendo por la hoja, deslizándose sin realmente penetrar el papel, todo fluye?. Esta vez no, nada fluye. Se queda parada la escritura, esperando a que algo ocurra para poder salir; pero, simplemente no sale. Contempla casi moribunda la pantalla inerte, quiere tomar impulso, navegando impaciente bajo la luz penetrante, sentenciosa de esa hoja blanca.
Respiro profundo y entre más quiero sacar las palabras, más se atoran, y no es que sean muchas; es que no hay nada que sacar, se quedan rebotando en el vacío del cerebro sin encontrar la salida a una idea completa.
Hace eco, mucho eco; el tecleo inconsciente de una tinta virtual sobre la luz resplandeciente del cristal liquido. Hace eco y lo sigue haciendo, ese redoblar de las teclas empujando mis palabras a la idea, a algo, a una imagen, cualquiera, que sea negra, que deje de ser blanca; claro, siempre lo dicen, es mejor el blanco, el blanco son todos los colores al mismo tiempo, es la luz; a mi me resulta ensordecedor, me resulta ceguera, no puedo mirar esa luz incandescente que me molesta las ideas, por que las ideas no quieren asomarse a la ventana, se congelan en esa luz fría, imponente de la pantalla en blanco.
Yo prefiero el negro, el negro es la ausencia de color; talvez me gusta más la ausencia, no importa si sólo tomo la hoja negra en mis manos y no pongo nada, desde mis huellas pasmadas al tocarla, ya estoy dejando algo; algo de mí, estoy aportando porque no tiene nada. Es inspirador, no es aterrador, no es un lugar que exige, sólo recibe. Es la noche silenciosa, que tu respiración llena, tu presencia es suficiente en la realidad absoluta de la nada, ¿que es la luz?, ¿que es el blanco?, eres un ser diminuto tratando de poner algo; eso es la hoja en blanco, un completo reto, no cualquiera se enfrenta a tanta claridad en un solo lugar y sólo para ti, únicamente, nadie más lo llenara, y no es suficiente con observar; tienes que plasmarte, tienes que penetrar y hacer tuya esa hoja, y que esa hoja sea tuya, es horrible, ¿porque tengo que pertenecer?, ¿porque no desaparecer en la obscuridad y sentirme?, ahí solitaria, sin que nadie me observe y se pregunte que haré, sin que nadie me exija ser alguien, ni siquiera yo; simplemente absorberme a mí misma contemplando mi interior con el sentimiento de ser yo.
Así quiero permanecer, sin ese taladro ausente de tecleo en la pantalla, sin esas gotas de tinta penetrables en el papel; con la tinta sólo resbalando, resbalando, porque lo que no fluye, ya no es creación, sólo es un esqueleto, un objeto ya sin vida, un temor traumatizador por la idea.
Quiero mi ser libre a mi cerebro y a mis ideas, pero no puedo, tengo que fluir, dejarme ser, ser. Yo.
Pero esa hoja en blanco, pide tanto, ¿como es que la voy a llenar?
Creo que la voy a escupir.

19 noviembre 2006

particula cosmica

Aqui empieza su existencia con la mancha de mí.
Como parte de un todo, nada aislado. tan insignificante como un grano de arena, tan importante como un equilibrio
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